Cuando hablamos de esta dicotomía entre “nuevo” y “viejo” público podemos caer en el error de pensar en la edad del público asistente a los conciertos. Para nada se refiere a esto. El concepto de “viejo” alude al público que asiste regular y fielmente a los conciertos, independientemente de su edad, un público consolidado y acostumbrado a un repertorio con el que lleva conviviendo durante mucho tiempo. Por otro lado el “nuevo público” es todo aquel que consume música por múltiples medios pero que aún tiene pendiente acercarse y descubrir el maravilloso mundo de la música de banda en directo.
Y es que, en mi opinión, toda la población es público potencial de una banda de música, desde la infancia hasta la tercera edad, más allá de otros aspectos como el nivel socieconómico o el nivel cultural. Y es que las bandas pueden y deben servir a objetivos tan diversos como la educación musical, la integración socio-cultural, la trasmisión de valores patrimoniales o el divertimento y el disfrute del oyente. Bien distintos todos ellos, sí, pero perfectamente compatibles.
Es, sin duda, un tema realmente complejo en la práctica, más cuando existen brechas difíciles de salvar y que hacen objetivamente difícil el llegar a cierto público, como por ejemplo, el público joven. Es complicado, pero a su vez apasionante y considero que debemos convertir esta dificultad en un reto para todas y todos los que nos dedicamos a esto. Por todo ello no deberíamos hablar de “obligación” sino de “deber”, que casi son sinónimos pero, creo, que con connotaciones bien distintas. Considero, por tanto, que tenemos el deber de programar realmente para llegar a todo el espectro social sin complejos ni ideas preconcebidas
El tema en cuestión es un tema que me cautiva y apasiona. Este próximo domingo 13 de Junio participo como ponente dentro del “V Seminario para Directores y Directivos de Bandas de Música de bANDmusic 2021”. De hecho, no es la primera vez que me requieren para tratar este asunto ya que en 2019 la Federación de Bandas de Navarra solicitó mi colaboración para una formación que respondía al título de “Creación de nuevos públicos-La supervivencia de las bandas de música en el siglo XXI”. Parece claro que es tema de vital importancia y que requiere de reflexión pero también de acción, inmediata, si te soy sincero.
Nuevos tiempos Vs viejos tiempos.
A nadie se le escapa la idea de que la sociedad y el modo de vida de las personas ha cambiado enormemente en las últimas décadas. Y es que cada vez vivimos más deprisa, recibimos más estímulos, que nos obligan a dar respuestas, cada vez más inmediatas y la superfluidad es día a día mas manifiesta. Exactamente igual ocurre con la comunicación; hemos pasado de la carta que iba al buzón al inmediato whatsapp, de los carteles anunciadores de conciertos a la publicidad en tiempo real en redes sociales. Respecto a la música, hemos pasado de vivirla únicamente en directo, a través de las bandas, las orquestas de baile o el órgano y el coro en la iglesia, a que la música nos acompañe durante prácticamente todo el día, en la televisión, en los comercios, o en nuestros propios auriculares.
Y este es el escenario actual, que ni tú ni yo vamos a cambiar. Es el que es y creo que, pese a todo, es un escenario con posibilidades increíbles, casi ilimitadas, pero que requiere de observación y de estudio. Que de algún modo debemos hacerlo nuestro, asimilándolo, siendo conscientes de la evolución pero sin hacer una lectura nostálgica. Solo así, de un modo sensato y lo más objetivo posible podremos entender que con los nuevos tiempos todos necesitamos adaptarnos y conseguir que los conciertos sigan siendo no solamente atractivos sino que requieran de una necesaria supervivencia.
“Nuestro público”, un arma de doble filo.
Tan cierto es que resulta complejo llegar a nuevos públicos, como que las bandas tenemos un público fiel, abundante y generoso, que “consume”, prácticamente, todo lo que les ofrezcamos. Y lo hacen con gusto y por placer, sin escatimar aplausos, elogiando nuestras programaciones de conciertos, sean las que sean. Y de ahí lo del “arma de doble filo”. Si con este “nuestro público/viejo público” llenamos las salas de concierto, ¿es realmente necesario llegar a otro público distinto? Por otro lado, ¿que problema tenemos si nuestros oyentes tienen una edad muy alta? Podríamos pensar, casi de manera obvia, que no existe problema alguno; siempre habrá un público de este segmento dispuesto a acudir a nuestros conciertos.
Creo que sinceramente nuestra vía de trabajo debe ser doble; por un lado cuidar y seguir estimulando al público “viejo”, al habitual, al constante. Por el otro, debemos ser lo suficientemente versátiles, adaptativos y actuales para resultar atractivos como oferta cultural a un público que, de primeras, no tiene una especial vinculación con nuestro entorno, el nuevo público. Y cómo lograrlo, básicamente programando actividades para niñas y niños, para jóvenes y para adultos. También para público con buenos y asentados conocimientos musicales y para quien no los tenga, para quien se emociona con el repertorio tradicional y para quien demanda vanguardia. Para quien quiera aprender y para los que quieren disfrutar. Una importante empresa de refrescos azucarados ya lo decía en un spot hace unos años: para los optimistas, para los que juegan, para las familias, para los ansiosos… para todos.
Por ello, creo imprescindible no descuidar a esos oyentes fieles, nuestro público, el viejo público, aunque sin perder de vista que ese público es tan amante de la música de banda que es capaz de reciclarse, sin complejos y que a menudo está mucho más abierto a las nuevas propuestas y a los cambios que lo que lo estamos los intérpretes y directores (y gestores). Ese público demanda música de calidad, música bien hecha, con cuidado y cariño, de manera que no es tan importante si son pasodobles o repertorio original para banda escrita el mes pasado, por encima de todo adoran la música.
Planteaba, por otro lado, la premisa de que quizás siempre existirá un público potencial para las bandas de música, de edad avanzada, pero que tomará el relevo del público actual. ¿Esto es así, en realidad? Para ponerlo en duda permitidme plantearos un símil. De todos es sabido que la Iglesia Católica tiene dificultades para mantener un buen número de fieles que acuda a sus liturgias, aunque, igual de cierto es que, actualmente, sí los hay, incluso de misa diaria. Por ello, podríamos hacer la siguiente lectura: no es demasiado problemático para la Iglesia que la gente joven no acuda a los oficios porque cuando sean más mayores cambiarán sus hábitos y se convertirán en el relevo de la generación actual. Francamente, no parece demasiado realista esta visión. Los fieles que acuden a misa diaria, o cada domingo, llevan haciendo esto desde que eran niños, se trata, por tanto, de hábitos aprendidos y naturales y en realidad nunca han cambiado sus costumbres ni sus prácticas. Aunque parezca que me estoy yendo por las ramas, no es así. El símil que quiero mostraros es que la mayoría del público de banda actual ha vivido de modo muy intenso su relación con estas agrupaciones; ha sido la banda sonora de sus celebraciones, o bien, con sus melodías han bailado y conocido el amor, o bien, a través de “su” banda han conocido el repertorio sinfónico, las óperas o las zarzuelas. Todo en un tiempo en el que no han tenido acceso a la música grabada.
Creo que estaréis de acuerdo conmigo. No podemos esperar que el público se cree por inercias, y solo conseguiremos cambios tras nuestras acciones.
Zona de confort.
Es fundamental que hablemos de este término para poder enfocar el tema que nos ocupa. Resulta necesario, preciso, incluso obligatorio, que TODAS y TODOS salgamos de nuestra zona de confort para abordar el tema que nos ocupa. Y llamo zona de confort a ese espacio donde estamos seguros de que todo está controlado; el repertorio es lo esperado por el público, es lo tantas veces interpretados por nuestros músicos y es el repertorio adquirido naturalmente y que probablemente conocimos cuando eramos niños. Nada puede fallar y, efectivamente, nada falla. Tan seguro como que con esa propuesta “de confort” no conseguiremos que nuevos públicos se animen a acudir a nuestros conciertos.
Como acabo de insinuar en el párrafo anterior, cuando decidimos salir de nuestra zona de confort se produce irremediablemente una crisis. Si la idea surge de la dirección musical, esta provocará miedos e inseguridades e, incluso, rechazo por parte de los responsables de la gestión en primer lugar y, en segundo lugar, también probablemente por parte de algunos de los músicos. Absolutamente razonable todo esto, nada criticable y es que, que tú estés preparado para salir de la zona de confort no implica que todo el entorno lo esté. Y si lo está, te transmitirán sus dudas respecto al “consumidor” final; al público que acude para escuchar el repertorio tradicional (el viejo público). Y en cierto modo, puede que no se equivoque, puesto que el público habitual acude a escuchar la música que conoce, lo que lleva escuchando desde niño ¿que quieres que pretendan si nunca se les has ofrecido otra cosa? No obstante, mi experiencia me dice que está premisa no es cierta. El público es mucho más receptivo de lo que podamos intuir y, una vez que alimentes en ellos el gusanillo de la sorpresa y la novedad, no hay un paso atrás, estás condenado a avanzar sin retorno y a presentar continuamente algo novedoso. Y esto… ¡es tan genial!
Pequeños-grandes pasos.
No quiero concluir este artículo sin dar antes unos pequeños tips o consejos. Es probable que, llegado a este punto, hayas decidido salir de tu zona de confort y estes dándole vueltas al tema. Quizás esta cuestión hasta te está empezando a preocupar. No te PRE-ocupes, sencillamente OCÚPATE de la cuestión. No te adelantes a las dificultades y no presupongas las críticas, debes dar los pasos que consideres oportunos siempre siendo tu mismo y siendo fiel a tus ideales, a tus compromisos y a tu visión.
Tanto si eres intérprete, como si eres gestor o si eres director o directora, debes, antes de nada, visualizar como quieres que sea esa banda ideal. Imagina ese público que quieres que ocupe las butacas. Si compartes mi opinión, imaginaras tantos públicos distintos como conciertos. Ponte en el lugar de cada uno de esos públicos y piensa qué te gustaría que te ofreciera la banda. Pero no debes quedarte ahí, el siguiente paso consiste en pensar que contenido vas a ofrecer a tu público, al nuevo y al viejo, para que además los conciertos les hagan crecer y avanzar también como consumidores de cultura.
Para que un concierto sea atractivo para ese “nuevo público” piensa que debe tener un hilo conductor, un tema, una cuestión que de cohesión al concierto. Reflexiona si para quien acuda al concierto este será más atractivo si incluyes algo de información, en los programas de mano o preferiblemente a través de las palabras del director o directora. Esto resulta interesantísimo para el oyente, ya tendrás tiempo para comprobarlo.
El contenido musical debe ser el de la mejor calidad posible, seleccionado con mucho cuidado y que, como decía antes, suponga un reto tanto para intérpretes, como para oyentes. No será sensato que se planteen cambios radicales, pero sí un avance sostenuto. No plantees un repertorio donde cada obra suponga un extra de atención al oyente, dosifica esto de modo que plantees repertorio más sencillo, agradable y comprensible junto a alguna obra que obligue a una escucha más activa por parte del oyente. Si la obra es realmente compleja, añade la información que contextualice el repertorio de modo que el público conozca por qué está esa obra en el programa. Las explicaciones facilitan la comprensión; todo resulta mas sencillo de entender cuando va acompañado de una explicación. El no hacer esta labor pedagógica puede entorpecer e incluso complicar el disfrute y la escucha del oyente.
Aplica tus ideales, tu visión del mundo a los conciertos. Programa obras de mujeres compositoras si crees que su música está infravalorada, o de compositores jóvenes si opinas que se les debe apoyar en tan complejo camino. Programa composiciones de autores locales si echas en falta que su música ocupe un lugar que actualmente no tienen. Y programa música divertida si crees que hace falta alegrarle el día al público en momentos difíciles. O música para que reflexionen sobre un tema que a usted le preocupe y desee compartir. En definitiva haz del concierto algo tuyo, personal, intransferible pero que a la vez necesites compartir con el público.
Piensa que el público debe disfrutar con el concierto, evidente, ¿verdad? Sin embargo, con ello no quiero decir que deba ser un repertorio banal y absolutamente agradable. Reflexiona un momento. Si te gusta el cine, ¿siempre consumes el mismo género cinematográfico? ¿siempre películas con un final feliz? ¿siempre son sencillas y no te hacen pensar? Supongo que ya has entendido y ,probablemente, tu respuesta a estas preguntas ha sido no, no y no. Quieres ver cine que te llegue, que te conmueva o que te mantenga en tensión, que te haga reir o llorar, que te haga pensar o quizás consiga olvidar sus problemas. Es decir, quieres ver películas que lleguen a provocarte sentimientos, positivos o negativos, pero que te provoque.
Y esto es lo que en mi opinión debemos conseguir en cada uno de los conciertos, que resulten únicos e irrepetibles, para los intérpretes y para el público. Que además supongan una experiencia vital, que conmuevan, que cambien al oyente. Que provoquen el deseo de volver a vivir una experiencia y que esperen ilusionados un nuevo recital. No resultará sencillo conseguirlo pero si te aseguro que es absolutamente gratificante, que marcará un antes y un después y que con perseverancia dejaremos de divisar esa dicotomía entre el viejo y el nuevo público, entre nuestro público y el oyente ocasional. Y es que, todas las personas son nuestro público, solo que aún no lo saben.
Luis Orduña, director de la Banda Municipal de Vitoria-Gasteiz.


Greetings! Very helpful advice within this post! Its the little changes that make the greatest changes. Thanks a lot for sharing!
You ought to take part in a contest for one of the most useful blogs on the internet. I am going to highly recommend this web site!
Good article!