Bartolomé Ercilla (1863-1898)

Artículo publicado por la revista ASTOLA (Gerediaga Elkartea)

Astola nº13, 2019

BARTOLOMÉ DE ERCILLA REMENTERíA (1863-1898):

LA OLVIDADA BANDA SONORA DE DURANGO

Bartolomé María de Ercilla nació en el seno de una familia acomodada, hijo del que fuera alcalde de la localidad, Juan Timoteo de Ercilla y Cenarruzabeitia. Posiblemente esto le facilitó el relacionarse desde su juventud con algunos de los principales estandartes de la cultura vasca del momento, como Miguel de Unamuno, Felipe Arrese o Arturo Campion.

Compaginó su labor compositiva con la docencia, la interpretación del piano, la dirección de conjuntos instrumentales y vocales e incluso con la organización de eventos culturales, como las veladas musicales del Círculo de la Amistad de Bilbao.

Falleció en Durango, de muerte natural según las crónicas, cuando el compositor contaba con solo 35 años.

Un artista desconocido y reconocido

El reconocimiento parece evidente en Durango, villa donde la Escuela de Música y Conservatorio de Grado Medio, así como una angosta calle sita en el casco viejo, entre Goienkalea y Kalebarria, reciben el nombre del compositor. Estas dos menciones podrían parecernos un justo agradecimiento para un autor local por sus éxitos profesionales.

Sobre la figura de Ercilla quizás no sepan demasiado, acaso un par de detalles sin demasiada importancia y de dudosa procedencia, sobre su físico y sobre su vida personal. Y probablemente tan solo conozcan una de sus composiciones: el Mesias Sarritan, obra de la que hablaremos más adelante, y que ni si quiera es así como se titula. Poco se ha publicado sobre la figura del durangués exceptuando los artículos escritos por el musicólogo gernikarra José Antonio Arana Martija (Colección de Cantos Vizcaínos. Museo de Arte e Historia de Durango. 1988), el historiador local Ander Berrojalbiz ( Bizkaiko Kanta Bilduma-Silboberri. 2013) o la documentalista Marian Diaz Gorriti (Mugalari. 2018).

Compositor del Mesias Sarritan

El día de Navidad de 1892 se estrena su obra más conocida, Al nacimiento del Hijo de Dios-Coro a Tres Voces y Zortziko para Solo de Tenor, que sin embargo reconocemos con el texto con el que comienza la música: Mesias Sarritan. Este popular villancico, dedicado a su maestro, Castor de Gorrichategui, cuenta con letra del presbítero Balbino de Garitaonandía, capellán del Hospital de Durango, y se edita con el dato de opus nº 51. Esta numeración indica que, a sus 29 años, Ercilla había compuesto al menos ese número de obras.

La producción musical

No existe ningún fondo donde estén registradas las composiciones de Ercilla y que nos ayude a conocer el volumen real de su opus. Arana Martija cita la existencia de 29 composiciones del durangués, número alejado del citado opus nº51. Por ello decido investigar diversas fuentes, tales como: Eresbil-Archivo Vasco de la Música, Biblioteca Nacional de España, archivos históricos como los de Durango o el Foral de Bizkaia, archivos musicales del Orfeón Durangués y de la Banda Tabira, la Biblioteca Museu Víctor Balaguer, las publicaciones de La Unión Vasco-Navarra o Euskal-Erria: revista bascongada, el reglamento de la Banda Municipal de Música de Durango de 1912 y documentación de particulares.

Tras dicha investigación llego a la conclusión de que son más de 60 las obras compuestas por Ercilla. Principalmente escritas para piano (23), seguidas por la producción para banda (14), repertorio para teclado y voz (10), obras para coro (8), para orquesta (4) y por último reducciones o armonizaciones de obras de otros autores. De todas estas composiciones casi un tercio, 17 concretamente, siguen ilocalizables.

Publicaciones de su música

Puede parecer que la producción del maestro Ercilla no haya tenido una gran repercusión y que quizás habrá pasado el tiempo en los brazos de Morfeo. Pero nada más lejos de la realidad, sus composiciones fueron editadas y distribuidas desde prácticamente el momento de su composición.

En 1883, Euskal-Erria: revista bascongada, fundada y dirigida por José Manterola, publica no una obra original de Ercilla, sino la transcripción para canto y piano de San Inazio Loyola-coaren ibilneurria edo marchea o Marcha de San Ignacio de Loyola. Este mismo año, la editorial Casa Romero de Madrid edita una obra original: Recuerdos de Guernica-Zortziko para piano. Dos años más tarde, en 1885, y también en Madrid, la Editorial J. Campo publica otras dos composiciones: Salve a tres voces y Salve María-Para Tenor con acompañamiento de piano ú órgano. Pero es con el nacimiento de Casa Dotesio, que años más tarde se convertiría en la principal editorial musical nacional, cuando la obra de Ercilla adquiere mayor divulgación. Dotesio dedica las primeras planchas a la obra de Ercilla para continuar con otros autores vizcaínos como Arriaga o Urandurraga, el navarro Manuel Villar, primo de Bartolomé, o Federico Olivares, que participaría junto a Ercilla en la velada pública de propaganda para la constitución de la Sociedad “El Folklore Vasco-Navarro” (1886).

2018: 120 años sin Bartolomé Ercilla

Tras la recuperación de gran parte de su opus, resulta absolutamente necesario poner en valor la figura y sobre todo la obra de Bartolomé Ercilla. Por ello propongo a la Banda Tabira y a Alfredo Sanz, director de la Quincena Musical de Durango, dedicar la 29 edición de tan insigne evento a la figura de este compositor. Junto a Alberto González, profesor y compositor navarro, comienzo un trabajo de orquestación y edición de sus obras para, con ellas, llevar a cabo una trilogía de conciertos a cargo de la Banda Tabira junto a la soprano Vanessa Goikoetxea y al tenor Andeka Gorrotxategi, bajo mi dirección, un segundo concierto, con el Orfeón Durangués, bajo la batuta del maestro Fernando Urain, y un recital de la pianista Elena Orobio junto a la narración de Carlos López-Pardo sobre textos documentados por Marian Diaz Gorriti.

Con esta triple propuesta musical se ofreció al público de Durango, durante los meses de Noviembre y Diciembre de 2018, si no una integral de la obra de Ercilla, sí al menos una visión muy amplia y representativa de su música. Esas propuestas eran una parte del trabajo previsto, que una vez cumplido satisfactoriamente, espero continue con la publicación de tres discos monográficos que dejarán para la posteridad el verdadero valor de un personaje como Bartolomé María de Ercilla, su música.

Luis Orduña Ridruejo

Director de la Banda Tabira de Durango y Doctorando por la Universidad Complutense de Madrid

19 thoughts on “Bartolomé Ercilla (1863-1898)

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